Septiembre: reset, pero sin dramas
Septiembre tiene energía de lunes.
Volvemos de las vacaciones con ganas de ordenar la casa, retomar el gimnasio, beber más agua, dormir ocho horas y solucionar en una semana todo lo que hemos ignorado durante los últimos tres meses.
Miras tu piel y piensas: «Tengo que hacer algo ya».
Porque está más seca, han aparecido algunas manchas, los poros parecen más visibles y la rutina facial lleva desde junio reducida a protector solar… los días buenos.
Pero antes de que decidas utilizar todos los ácidos del baño, hacerte tres tratamientos y llegar con una piel completamente nueva a la subida de Teror a ver la Virgen del Pino, respira.
El primer paso es mirar, no atacar
Después del verano, la piel puede estar deshidratada, sensible o algo congestionada. También podemos notar manchas nuevas o que las anteriores se han oscurecido.
El error más habitual es querer solucionarlo todo a la vez.
Septiembre no necesita una rutina de doce pasos. Necesita volver a lo básico:
Una limpieza suave.
Una buena hidratación.
Protector solar todos los días.
Constancia durante unas semanas.
Una valoración profesional
Cuando la piel vuelva a estar equilibrada, podremos decidir si conviene incorporar algún activo o realizar un tratamiento específico.
Primero recuperamos la calma.
Después hacemos planes.
Volver a la rutina sin castigarte
Quizá no hayas utilizado todos tus productos este verano.
Quizá hayas dormido poco, comido regular o pasado más tiempo al sol del que habías planeado.
No pasa nada.

Tu piel no necesita que vuelvas en septiembre sintiéndote culpable. Necesita que retomes los cuidados poco a poco y de una forma que puedas mantener.
Puedes empezar con una higiene facial profesional, revisar tu rutina y establecer dos o tres objetivos realistas.
No hace falta borrar el verano.
Solo acompañar a tu piel de vuelta a la normalidad. Quizá es el momento ideal para retomar o empezar esos planes que tan claros tenías en enero y que se han ido olvidando por el camino.
Milagros, a la virgen del Pino, si quieres ir pasito a pasito, Atexá.



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