top of page

Seguimos hablando de septiembre

ifernandezarencibi
hace 5 días
2 min de lectura

Septiembre tiene algo especial. Tiene un poquito de vibras de enero.

Quizá sea la vuelta a la rutina, las agendas nuevas o esa sensación de que todavía estamos a tiempo de retomar todo lo que comenzamos con muchísima ilusión y abandonamos discretamente por el camino.

Y sí, ya estamos a mitad de mes.

Y sí, uno de mis propósitos era ser constante con esto de escribir.

Pero nunca es tarde si la dicha es buena.

Septiembre te anima a volver a cuidarte y a prestar atención a esas cosas que, con toda tu buena intención, te propusiste en enero y no terminaste de cumplir.

Sin agobios. Sin estrés. Sin intentar convertirte en una persona completamente nueva antes del lunes.

Es un buen momento para empezar.

Aunque, en realidad, cualquiera lo es.

Poco a poco también cuenta

Cuando hablamos de cambiar nuestras rutinas —faciales, corporales, nutricionales o deportivas— mi propuesta siempre es la misma: ir paso a paso.

No quieras conseguirlo todo en un día ni transformar tus hábitos de la noche a la mañana porque, spoiler, lo más probable es que fracases.

No por falta de voluntad.

Simplemente porque resulta muy difícil mantener una rutina que no encaja en tu vida real.

En lo que al skincare se refiere, que es lo que me ocupa, te diré algo que quizá sorprenda viniendo de una persona que vive rodeada de cosmética: si no eres amante de los potingues ni especialmente disciplinada, no empieces comprándolo todo.

Empieza por convertirte poco a poco en alguien que se cuida.

Sin grandes pretensiones. Sin una rutina coreana de diecisiete pasos.

Un limpiador por la mañana y por la noche. Y protector solar todos los días.

¿Qué menos, no?


Tu neceser no tiene que cambiar de vida antes que tú

Cuando esos dos pequeños gestos formen parte de tu rutina —y solo entonces— podremos avanzar al siguiente paso.

Porque invertir un pastizal en cuatro productos cuando hasta hace dos días, con suerte, te lavabas la cara con el jabón de la ducha es tirar piedras sobre tu propio tejado.

Vamos a ser realistas.

Las rutinas llegan con el tiempo. Y cuando le das a tu cuerpo o a tu piel algo que le sienta bien, termina pidiéndotelo.

Empezarás a notar pequeños cambios. La piel más cómoda, más luminosa o simplemente esa sensación agradable de haberte dedicado unos minutos.

Y, casi sin darte cuenta, te irás enganchando a cuidarte y a mimarte.

Poco a poco.

Los siguientes pasos los dejamos para octubre, que ya estamos a mitad de septiembre y tampoco hace falta venirse arriba.

 
 
 

Entradas recientes

Ver todo

Comentarios


bottom of page