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Limpieza facial, la base de todo

  • ifernandezarencibi
  • hace 6 días
  • 2 min de lectura

Nos lavamos la cara todos los días.

O, al menos, eso espero.

Pero incluso con una buena rutina en casa pueden ir acumulándose células muertas, exceso de grasa, restos de maquillaje y pequeñas impurezas que hacen que la piel se vea más apagada, irregular o con los poros más obstruidos.

Y entonces llega ese momento peligroso.

Te acercas demasiado al espejo, descubres un punto negro y piensas: «Esto lo arreglo yo».

Diez minutos después tienes la zona roja, una marca y un problema bastante mayor que el que había al principio.

Por eso, algunas cosas es mejor dejarlas en manos profesionales.


¿Por qué realizar una higiene facial profesional?

Porque una limpieza no debería consistir simplemente en apretar todo lo que encontramos.

Antes de empezar debemos observar la piel: saber si está sensible, deshidratada, congestionada, grasa o con la barrera alterada. No todas necesitan la misma exfoliación, los mismos productos ni la misma intensidad.

Una higiene bien realizada puede ayudarnos a:

  • Retirar células muertas e impurezas.

  • Mejorar la apariencia de los poros obstruidos.

  • Dejar la piel más suave y uniforme.

  • Aportar hidratación y luminosidad.

  • Preparar la piel para otros tratamientos.

  • Detectar necesidades que quizá no habías identificado en casa.

También nos permite recomendarte una rutina realista.

Realista significa que puedas mantenerla sin necesitar quince productos, veinte minutos cada noche y un máster en química cosmética.


Nuestra limpieza facial con INDIBA ONA

En Atexá trabajamos la higiene facial con INDIBA ONA, como base, un tratamiento que combina cuatro tecnologías dentro de una misma sesión:

  • Hidrodermoabrasión.

  • Peeling químico y mecánico.

  • Electroporación con terapia LED.

  • Electroterapia de baja frecuencia.

Tengo la certeza que una limpieza sin extracción es como un día sin sol; una pena, por eso siempre que la piel lo permite empezamos con una extracción manual rigurosa, cariñosa y efectiva.

Después exfoliamos y limpiamos la piel, utilizando soluciones con AHA o BHA según lo que necesite. Mediante una succión controlada retiramos impurezas y trabajamos los poros.

Aportamos hidratación y principios activos mediante electroporación, acompañada de luz LED. Finalmente, la electroterapia estimula de forma controlada la musculatura facial.

El resultado es una piel más limpia, hidratada, suave y luminosa.

Sin salir de la cabina con la sensación de que te has peleado con alguien, más bien todo lo contrario.


¿Cada cuánto deberías hacerla?

Depende.

Sé que no es la respuesta más emocionante, pero es la más honesta.

Una piel grasa y congestionada puede necesitar una frecuencia diferente a una piel seca, sensible o con rosácea. También influyen tu rutina, la época del año y los tratamientos que estés realizando.

La higiene profesional no sustituye la limpieza diaria de casa. Y tu rutina en casa tampoco siempre consigue lo mismo que un tratamiento profesional.

Lo ideal es que ambas trabajen en equipo.

Como buenas amigas: cada una tiene su función y ninguna intenta hacerlo absolutamente todo.


Si notas tu piel apagada, congestionada o simplemente quieres empezar a cuidarla sin saber muy bien por dónde, podemos comenzar con una valoración y una limpieza facial adaptada a ti.

 
 
 

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